TRAGEDIA EN CIERNES

Un poste a punto de caer, toneladas de basura sobre las calles y autoridades ausentes

En pleno centro de la ciudad, un poste a punto de caer constituye un gran peligro pues está en una zona comercial de alto tránsito. Apenas lo sostiene su base —que ha sido severamente comprometida— y esta apoyado en la maraña de cables que antes sostenía y hoy lo sostienen.

Especialistas advierten que, si esta estructura colapsa, no lo haría de forma aislada: podría arrastrar a los postes vecinos y provocar el desplome de un buen tramo de la red aérea. Y peor aún, de producirse contacto con las líneas de energía eléctrica que pasan por el frente, el escenario sería dantesco: incendios, interrupción total de servicios, severos daños materiales y el riesgo real de heridos o incluso muertes entre peatones y conductores.

Este poste no es una excepción, sino la consecuencia visible de un problema mayor que la ciudad arrastra desde hace años. 

Las calles de Abancay están flanqueadas por hileras de postes saturados de cables. En un lado, los de la empresa eléctrica que además de cables eléctricos alquilan soporte a empresas de internet y televisión por cable; en el otro, los de la antigua Telefónica del Perú, hoy Movistar, cargados de cables de comunicación, de los cuales buena parte se encuentra en desuso, en otras palabras, son basura colgante, restos de antiguas conexiones abandonadas, que solo suman peso, desorden y peligro.

Las constantes modificaciones viales han agravado esta situación. La ampliación de calzadas y el desplazamiento de veredas dejaron varios de estos postes en plena vía, convertidos en obstáculos permanentes para los vehículos. 

Por otro lado, el exceso de cableado obsoleto sobrecarga estructuras ya debilitadas, incrementando el riesgo de colapsos, incendios o electrocuciones, especialmente ante lluvias, vientos o impactos vehiculares. Y estamos empezando la temporada de lluvias.

Ese riesgo se hizo mayor hace casi dos semanas, cuando el vehículo de placa Y2J-072, marca Chery, modelo Tiggo 2 Pro, impactó violentamente contra uno de estos postes. 

El choque destruyó 30 cm de la base del cuerpo de concreto del poste y dejó al descubierto su armazón de metal. Al fallar el concreto que da rigidez y estabilidad al conjunto, el poste se dobló, quedó estructuralmente inutilizado y sostenido únicamente por el entramado de cables.

Pese a las reiteradas advertencias y a los llamados públicos de los vecinos, no hay resultados. El viernes pasado, tras mucha insistencia se apersonaron dos funcionarios municipales del área de infraestructura, ofrecieron intervención inmediata pero ya ha transcurrido más una semana sin que se haya hecho nada; dos semanas desde el impacto y nadie ha hecho nada, no se ha adoptado medida concreta alguna y el peligro sigue latente.

Se sabe que han enviado oficios a Osiptel para que, a su vez, este organismo notifique a Telefónica: una cadena de trámites que no resuelve el peligro inmediato. La burocracia no sostiene postes ni evita tragedias. Esta inacción real de la autoridad no solo resulta incomprensible; es, sobre todo, profundamente peligrosa.

Las causas son claras. Por un lado, la negligencia de las empresas operadoras, que no retiran ni ordenan el cableado en desuso. Por otro, la omisión de las autoridades responsables de fiscalizar. Y lo más grave es que existen normas vigentes. La Ley N.º 30477 y la Ley N.º 29022 obligan a las empresas a retirar cables obsoletos y a mantener su infraestructura en condiciones seguras. La supervisión y sanción recaen en las municipalidades, que hoy no están cumpliendo su función, ¿Por qué no lo hacen?

El peligro se multiplica porque el  poste dañado se ubica en una zona comercial de intensa afluencia, especialmente concurrida por familias y niños en temporada navideña. El riesgo es visible, permanente y evitable.

Las preguntas ya no son técnicas ni administrativas, sino morales y urgentes: ¿Qué se está esperando para intervenir? ¿Debe ocurrir una tragedia para que las autoridades reaccionen? ¿Dónde esta Defensa Civil? ¿Dónde está el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo,  la Fiscalía de Prevención del Delito?

La prevención no es una opción. Es una obligación impostergable.

Conste, que lo advertimos.

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